Ritmos circadianos

¿Qué son los ritmos circadianos?

La Cronobiología (del griego Kronos= tiempo, bios=vida y logos=ciencia) es la disciplina científica que estudia los cambios rítmicos en los distintos niveles de organización de los organismos. Un ritmo biológico es la repetición de un fenómeno biológico a intervalos regulares. La unidad de frecuencia más utilizada es el día, de ahí su denominación de circadianos, (ritmos de entre 20 y 28 h). Pero también existen ritmos ultradianos, de más de un ciclo en las 24h (como el patrón de sueño de un bebé) e infradianos, que son aquellos con una frecuencia más lenta, como por ejemplo el ciclo menstrual.

Para saber más: Ritmos, relojes y relojeros. Una introducción a la Cronobiología.

http://www.um.es/eubacteria/cronobiologia_introduccion.pdf

¿Qué propiedades tienen los ritmos biológicos?

Una de las principales propiedades de los ritmos biológicos es que persisten bajo condiciones ambientales constantes, lo que indica que son endógenos. Sin embargo, el reloj debe ajustarse diariamente a esos ciclos ambientales, lo que se denomina sincronización, corregiendo los retrasos o adelantos producidos en su normal funcionamiento. El principal sincronizador es el ciclo luz-oscuridad, si bien los horarios regulares de comidas, los horarios de actividad física y sueño e incluso los contactos sociales pueden actuar también como sincronizadores.

¿Qué hora es?

Dada la importancia del sistema circadiano en el mantenimiento de la salud, es fundamental su evaluación objetiva. El principal desafío radica en que es necesario medir múltiples variables simultáneamente, durante varios días y además sin interferir en las rutinas habituales del sujeto.

Ya que el reloj se localiza en una zona a profunda de nuestro cerebro no podemos estudiarlo directamente, y es necesario evaluar su función mediante los denominados ritmos marcadores. Se trataría de analizar si el reloj funciona correctamente siguiendo el movimiento de sus agujas. Los ritmos marcadores más utilizados son el de actividad física, posición, temperatura corporal, y la exposición a la luz (principal ciclo sincronizador).

Para saber más: La hora de nuestro cuerpo. Monitorización Ambulatoria Circadiana

http://www.um.es/eubacteria/cronobiologia_ambulatoria.pdf

Organización del sistema circadiano

El sistema circadiano se organiza de la siguiente forma:

Señales de entrada: los ciclos ambientales que ajustan, o sincronizan, la actividad de los relojes circadianos.

Reloj: su maquinaria está compuesta por un marcapasos central, localizado en el núcleo supraquiasmático de hipotálamo (SCN) y por osciladores periféricos, en tejidos y órganos fuera del sistema nervioso central. El reloj principal envía señales sincronizadoras a los osciladores periféricos mediante el sistema nervioso autónomo, señales físicas como el ritmo de temperatura y señales hormonales como el cortisol y la melatonina.

Salidas: los relojes circadianos son responsables de los ritmos observados en la mayoría de las variables comportamentales, fisiológicas y bioquímicas del organismo.

Alteraciones de los ritmos circadianos

La Clasificación Internacional de Trastornos de Sueño tanto en su segunda edición de 2005 (ICSD-2 -International Classification of Sleep Desorders) como en la más reciente de 2014 (ICSD-3) reconoce diferentes tipos de desórdenes circadianos del sueño, cuya característica principal es que deben ser recurrentes o mantenerse en el tiempo, y tienen su origen en alteraciones primarias del marcapasos circadiano o en una desincronización entre el ritmo endógeno y los factores sincronizadores exógenos que afectan al horario o a la duración del sueño.

Retraso de fase

Las personas que sufren esta condición muestran un retraso en el horario de inicio y final de sueño de, al menos 2 horas, sin que existan otras alteraciones en la arquitectura o duración de sueño. Una vez se duermen, su suele ser normal, sin embargo, cuando intentan dormir en un horario convencional, por ejemplo para cumplir con su horario escolar o laboral, no lo consiguen y muestran insomnio de inicio y grandes dificultades para levantarse por la mañana a la hora deseada o impuesta.

Además el horario de despertar impuesto conlleva privación de sueño y consiguiente somnolencia diurna, lo que repercute en el rendimiento escolar o laboral.       Su prevalencia oscila entre el 7 –16 % de la población, con mayor incidencia en adolescentes, y en varones respecto a mujeres.

No obtante se puede corregir en la gran mayoría de los casos con asesoramiento experto.

Adelanto de fase

Se caracteriza por un adelanto en el horario de inicio y final de sueño de varias horas respecto al horario convencional, sin que existan otras alteraciones en la arquitectura o duración del sueño. Es menos prevalente que el retraso de fase, con una incidencia en torno al 1% de la población, aunque parecer estar infradiagnosticado debido a entra menos en conflicto con el horario escolar/laboral (a menos que éste sea nocturno). Aparece igualmente en hombres y mujeres, pero con mayor incidencia en personas de edad avanzada. De nuevo, obstante se puede corregir o al menos atenuar en la gran mayoría de los casos, siempre bajo asesoramiento experto.

Ritmo de sueño-vigilia irregular

Se caracteriza por horarios irregulares de sueño-vigilia, con periodos de sueño cortos en cualquier momento del día o de la noche en lugar de un periodo estable de sueño nocturno.

Se asocia a procesos de envejecimiento patológico (demencia tipo Alzheimer o enfermedad de Parkinson), y a alteraciones graves en la higiene del sueño en el caso de personas jóvenes sin deterioro neurológico. Aunque la recuperación es difícil en los casos de degeneración neurológica, las pautas de intervención bajo la supervisión de un experto pueden ser de ayuda.

Enfermedades neurodegenerativas

Alzheimer

El Alzheimer es la causa más frecuente de demencia en la población anciana y además, las alteraciones cognitivas se acompañan de alteraciones del sueño, que se fragmenta (aumentando los despertares nocturnos y la latencia de sueño), de un aumento de la somnolencia diurna y una disminución del sueño REM.

Es precisamente la agitación nocturna del enfermo el problema más importante de la convivencia y cuidado del enfermo. La luminoterapia, sobre todo en formas iniciales de la enfermedad, supone un adyuvante a la terapia farmacológica y ayuda a mejorar la calidad del sueño y disminuye la agitación nocturna.

Enfermedad de Parkinson

Las alteraciones que se producen en estos enfermos se deben al déficit de dopamina (principal causante de los síntomas motores de la enfermedad), y a los fármacos utilizados en el tratamiento de ésta. Los principales síntomas son temblor de reposo, rigidez, bradicinesia, parasomnias, depresión, pero también dificultad para conciliar y mantener el sueño durante la noche y, por tanto, somnolencia diurna.

Se ha demostrado que la luminoterapia:

  • Disminuye la gravedad de bradicinesia y rigidez.
  • Mejora las funciones motoras.
  • Disminuye la gravedad del cuadro depresivo.
  • Mejora la tolerancia a los fármacos.
  • Reduce el insomnio de conciliación.
  • Puede ayudar a reducir el tratamiento farmacológico.

Otros trastornos

Depresión durante el Embarazo y Post-Parto

La depresión postparto se suele producir a consecuencia de los cambios hormonales que se producen en este periodo. Sin embargo, en algunas embarazadas la depresión comienza antes del parto, lo que provoca un dilema frente a la utilización de antidepresivos. La luminoterapia puede ayudar a eliminar los síntomas depresivos en estas pacientes evitando los efectos secundarios de los antidepresivos.

Trastorno afectivo estacional

Las personas que padecen el Trastorno Afectivo Estacional (TAE), generalmente padecen episodios de depresión durante los meses del año con menos luz solar (otoño – invierno). Experimentan tristeza, pérdida de energía y trastornos del sueño. Los síntomas suelen mejorar cuando los días comienzan a hacerse más largos.

Un tratamiento común desde los años 80 es la luminoterapia matinal a diario. La mayor parte de los pacientes notan la mejoría en tan solo 4 ó 5 días. La terapia comienza a principios de otoño o invierno y finaliza al principio o finales de la primavera, cuando la luz ambiental es suficiente para mantener su estado de ánimo. Todo ello en función de la latitud en la que se encuentre y la gravedad del paciente y puede combinarse perfectamente con el tratamiento antidepresivo.

Obesidad

La obesidad se ha convertido en uno de los problemas más graves de salud pública del siglo XXI y la morbilidad y mortalidad asociada a la obesidad continúa en aumento.

Factores endógenos, como la genética, y exógenos, como la dieta y la actividad física, son importantes en el desarrollo y en el tratamiento de la obesidad.

Nuestros hábitos sociales actuales, (menos tiempo de sueño, irregularidad interdiaria del sueño-vigilia, el trabajo a turnos, el aumento de la exposición a la luz brillante durante la noche, o el elevado consumo de “snacks”), son todos ellos factores que contribuyen a incrementar el problema. Los cambios de hábitos junto con la formación constituyen una de las soluciones.